|
Pablo
había sido apedreado, arrastrado fuera de la ciudad y arrojado a un lugar
solitario “dejándolo por muerto”. Ese era el plan de los hombres; pero el
plan divino era diferente: Pablo, se recuperó rápidamente y continuó “animando
a los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe, diciéndoles que hay
que pasar muchos sufrimientos para entrar en el reino de Dios”. Y siempre de
por medio la oración, el ayuno, el testimonio.
Esta es la
nueva vida que sorprende; esta es la nueva vida que se vive de la mano de
Jesús. En este plano todo es diferente por la gracia y la misericordia de
Dios, siempre a nuestro alcance, gracias al regalo de Jesús:
-"La paz les
dejo, mi paz les doy; no se las doy yo como la da el mundo. Que no tiemble
su corazón ni se acobarde. Me han oído decir: Me voy y vuelvo a su lado."
-“Si me
amaran, se alegrarían de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo.
Se los he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigan
creyendo.
-Ya no
hablaré mucho con ustedes, pues se acerca el Príncipe del mundo; no es que
él tenga poder sobre mí, pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo
al Padre, y que lo que el Padre me manda yo lo hago."
*Que tus
fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado: Que todas
tus
criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles. Explicando tus
hazañas a los hombres, la gloria y majestad de tu reinado. Tu reinado es un
reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad. Pronuncie mi boca la
alabanza del Señor, todo viviente bendiga su santo nombre por siempre jamás.
Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.
|