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ÍNDICE

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PRIMERA CASA DE ORACIÓN


SEGUNDA
CASA DE ORACIÓN


TERCERA
CASA DE ORACIÓN


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PRIMERA CASA
Hacia
fines de Noviembre de 1982 teníamos programado un Retiro en Adviento
preparándonos para la Navidad. Con todo lo previsto llegamos al templo de
San Miguel y nos encontramos con la noticia que el lugar estaba ocupado con
otra actividad de la Iglesia, de tal forma que no había manera que
pudiéramos realizar nuestro retiro.
Desmoralizados
por la falta de apoyo de nuestra propia Iglesia, y por falta de un lugar
específico para nuestra oración grupal, nos fuimos caminando en busca de
algún otro lugar adecuado para el Retiro y así llegamos al barrio de Los
Pinos, cerca de un mercado que se estaba construyendo. Allí nos pusimos a
orar y gemir porque no teníamos el techo bajo el cual poder realizar
nuestras actividades, como lo tienen en la Mansión de Santa Cruz, o en el
Centro San Martín en Cochabamba.
Después de clamarle al Señor, cuando le pedimos que nos hable
con la Sagrada Escritura, Él nos respondió al abrir el libro santo en
Mateo 7, 7-11.
SEGUNDA CASA
Desde
ese momento en fe íbamos buscando una casa para alquilar, y lo primero que
el Señor nos mostró fue abrir una cuenta en el entonces Banco Big Beni. Y
en nuestro boletín del mes de febrero de 1983 salió la nota en la que
informábamos a los hermanos que esa cuenta esperaba el aporte de todos
para tener una casa y poder albergar a varios hermanos.
Seguíamos
en oración y con esa fe y convicción de que el Señor quería una Casa, nos
lanzamos a buscarla, encontrándola en la calle 18 esquina Patiño de la
zona de Calacoto.
La
Casa era nueva, recién la estaban terminando. Buscamos a la dueña quien nos pidió 400 $us.- (Cuatrocientos dólares americanos) de alquiler y 400 $us. de garantía. De inmediato le
dijimos que si queríamos alquilarla, pero primero teníamos que ver cuanto
teníamos en el banco. Nos fuimos entonces esperanzados con mucha fe y
seguridad de que el Señor había previsto los fondos necesarios a través de
los aportes de nuestros hermanos, y al verificar el saldo, nos encontramos
que había 900 $us.- en la cuenta.
Inmediatamente nos trasladamos. Era un 1 de Mayo de 1983, no teníamos
muchas cosas, necesitábamos muchas otras, pero con el apoyo de la
comunidad recibimos sillas, mesas, etc., que permitieron en 15 días tener
los elementos y muebles necesarios, que aunque no hacían juego, cumplían
ampliamente su cometido. Todo se completó con amor, humildad y
colaboración de los hermanos.
Pasaron tres años rápidamente y un día la dueña de casa nos pidió que
desalojáramos porque necesitaba su vivienda. Nos quedamos atónitos y nos
refugiamos en la oración de los grupos de intercesión que clamaban al
Señor para que nos indicara donde quería que nos fuéramos.
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TERCERA CASA
Este nuevo techo
estaba frente al barrio de Los Pinos, donde anteriormente habíamos ido a
realizar nuestro retiro de adviento y le pedíamos que nos diera un lugar
para nuestras actividades. Una vez más el
Señor no nos desamparaba, nos había dado nuevamente un hogar, en Julio de
1986 ahora en la calle 3 Juan Chalco N° 12 donde pudimos seguir creciendo
por la gracia de Dios.
Pensábamos
que los salones que tenía esa casa eran suficientes para el número de
gente que teníamos, pero en poco tiempo ya no entrábamos allí y el Señor
nos iluminó para cerrar el jardín y
hacer un salón más grande, no
paso mucho tiempo y este salón nos quedó muy apretado.
Empezábamos
a clamar al Señor nuevamente y Él nos mostró un terreno al lado del jardín
que habíamos cerrado donde se guardaban autos y empezábamos a salir a la
terraza y mirando al terreno le agradecíamos al Señor por ese terreno. Y
con fe en el Señor, estuvo listo el galpón. Fue una verdadera muestra de
cómo el Señor sabe premiar la perseverancia y la fe. Pero con el tiempo
esta casa ya nos quedaba muy pequeña porque en los dos
salones no entraban más que unas 200 personas.
CUARTA
CASA
Hasta
que el Señor nos regaló el terreno para nuestra última Casa de Oración que
la construimos a comienzos de Enero de 1995 y nos venimos a mediados del mes
de Agosto del ese mismo año, sin techo, sin ventanas, pero el Señor nos
protegía de todo. Poco a poco fuimos aumentando más cosas y tenemos nuestro
salón concluido donde también celebramos las Misas de todos los domingos.
Que
nuestro Señor siga bendiciendo su obra...
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